Jane’s Journey – A night with Dr. Jane Goodall

“Every day of your life you make an impact and it is your choice to decide which kind of impact you want to make”.

Last night I had the privilege to attend the inaugural Toronto screening of the acclaimed documentary “Jane’s Journey”, and it was one of these moments that change your life. During the time I’ve been working for BOLD Magazine I was lucky enough to meet some of the most important artist, writers and scientists in the world, all of them charismatic, but none of them had an aura like the one Dr. Jane Goodall has.

Photography by Jane Goodall’s Institute of Canada

I always thought that a night at the Ontario Science Centre is a special night, and I always think to myself that lot of Torontonians don’t know what a treasure they have hidden in their own land. I invite all of you to discover what an inspiring and educational place the centre is.

Ontario Science Centre’s CEO, Lesley Lewis, gave a welcoming speech to the audience and introduced them to Andrew Westoll, primatologist and writer. Westoll shared the story of how he met Dr Goodall and expressed his admiration for the scientist. After that, Dr. Jane Goodall walked into the stage and the audience gave her an standing ovation.  The zoologist gave an inspiring speech about the importance of the  conservation of the environment and encouraged every single individual “to respect and protect the nature and the living beings”.

“If you work hard, you don’t give up and you take advantage of the opportunities, you will make your dreams come true”.

Without further ado and thanking the filmmakers and technicians, Dr Goodall gave way to the documentary, “Jane’s Journey”.

Fifty years ago, the young and intrepid Jane Goodall made her childhood dream come true, going to Africa, and she first set foot on the shores of Lake Tanganyika, in what is now Tanzania’s Gombe National Park. Today, Dr. Goodall is a world-renowned zoologist and one of the best-known scientists of any kind. But that’s not all, she is also UN Messenger of Peace, conservationist, environmental and animal rights activist and she has more than 40 honorary doctorate degrees from universities all over the world.

Over the course of her life she spent 30 years studying the behavior of chimpanzees at Gombe, and she never stopped until an eye opening experience in Chicago, in 1986, pushed her to travel the world to raise environmental awareness and inspire action. Among her groundbreaking discoveries was the fact that humans are not the only animals with the capacity to make and use tools.

After the screening of the moving documentary,  Jane Lawton, Director of the JG Institute of Canada, gave members of the audience of all ages the opportunity to a Q&A with the scientist, and she replied to every single one of them naturally and sharing her knowledge gained through life experience. To end a wonderful evening, the primatologist stayed for more than 1 hour signing books and DVD’s to the guests.

Dr. Goodall is 77 years old and that doesn’t stop her from doing what she thinks is the best for our planet, making people from all over the world conscious about the delicate situation of our fauna and flora and most importantly, giving people hope.

Jane’s Journey Trailer:

Dr. Goodall’s discoveries and work are an inspiration, not just to every animal lover and every women, but also to every scientist and every dreamer.

- Written by Javi Yebenes -

Special thanks to:

Demostración de Cocina Chilena en Toronto

Hoy he tenido la suerte de asistir a un evento de promoción de cocina y productos “made in Chile” organizado por Prochile (Comisión de Exportación de Chile en Toronto). La verdad es que me esperaba algo un poco más ordinario, pero ha sido un evento excepcionalmente organizado y con una gran calidad tanto de productos como en organización de los recursos humanos.

El lugar elegido para esta particular master class ha sido el salón Mezzanine del mercado de St Lawrence, muy cerca del distrito financiero de Toronto. El salón tiene una luminosidad expléndida y es un espacio muy bien equipado, del nivel de cualquier show de televisión de las grandes cadenas americanas. Nada más llegar Cristina me ha recibido con una sonrisa radiante y José e Ignacio me han explicado y presentado los productos de manera detallada.

Tras las presentaciones, el chef (Andrés Michel) ha hecho una breve descripción de los platos a cocinar y de los ingredientes, y ha explicado a los asistentes las características de los productos importados desde Chile. Hoy los protagonistas han sido el aceite de aguacate, la pasta de aceituna negra, el merken, la papaya, el aceite de oliva y el balsámico.

El primer plato ha sido una ensalada de salmón ahumado con aderezo de papaya. La presentación ha sido espectacular, con un colorido vivo y gran cantidad de salmón en pequeños cubitos. La mezcla de sabores exóticos y el contraste entre la papaya y el balsámico hacen del plato una exquisitez.

El segundo plato consistía en vieira a la plancha con pasta de aceituna negra y salsa pebre. Antes de probarlo he pensado que la cantidad de pasta de oliva le arrebataría el protagonismo al resto de ingredientes, pero cuando la he probado estaba deliciosamente suave, y la combinación de sabores ha resultado exquisita. La salsa “Pebre” consistía en una suave salsa parecida al “pico de gallo” mexicano, pero calentada con un toque de vino y salsa de las vieiras. Aquí en Canadá las vieiras son uno de los platos más típicos, pero nunca había probado una combinación tan latina y, la verdad, me ha sorprendido muy gratamente.

Tras una breve tanda de preguntas con el chef, ha llegado el siguiente plato, “parmentier de ternera salteado en merken y salsa de vino”. Este plato ha sido el más elaborado, para que la carne se cocinase adecuadamente se han requerido de unos 15 a 20 minutos, pero en el transcurso el chef nos ha mostrado como hacer la preparación de la salsa, que ha sido algo delicioso. Tengo que reconocer que me ha dado pena que no hubiese pan para mojar y no dejar nada en el plato. La carne estaba tierna y la salsa consistía en una reducción de vino tinto con merkén y una cabeza de ajos, que me recordaba a la tradicional con la que cocina mi abuela el rabo de toro, pero con un toque picante al final.

Después de disfrutar de este festín, Adrés, creo que ya puedo llamarle por el nombre después de lo que hemos vivido juntos ya, ha preparado desde cero “sopaipillas”, que son muy parecidas a lo que en la mancha llamamos “fritillas”. Las sopaipillas son pequeños círculos de masa de pan fritas en aceite y acompañadas con puré dulce de aguacate y dulce de leche… DELICIOSAS!!!

 

Para terminar, algunos de los asistentes, encantados con el evento y el chef, han propuesto un brindis por el cocinero y han procedido al intercambio de tarjetas y de impresiones.

Sin duda, el de hoy ha sido un almuerzo especial y el resultado ha sido una mayor simpatía, si cabe, con los chilenos y con su gastronomía.